
Hasta la fecha, habíamos confiado en que probablemente sería restaurada en un emplazamiento equivalente al primitivo, cuando la Diputación decidiese reparar los cristales rotos del pabellón, para lo que se han esperado casi ocho meses. Pero, lamentablemente, no ha sido así. Seguramente no había presupuesto disponible para ello.
Por fortuna, hay personas anónimas que se preocupan más, aunque no tengan obligación, recursos ni competencia alguna. Como puede comprobarse, alguien con la mejor voluntad se ha molestado en intentar paliar el desaguisado, colocando la señal en el mismo lugar pero de forma visible.
Ahora al menos se ve. Y con su visibilidad se están lanzando dos mensajes nítidos a cuantos visiten la Cueva, la existencia de ese atractivo turístico de primer orden por su vista impresionante y la incomprensible desidia y dejadez de los responsables de que la señal se encuentre en ese estado... habiendo sido los causantes del daño.