jueves, 21 de abril de 2011

ADIÓS A ENRIQUE MARTÍN, EX CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE LA DIPUTACIÓN DE PALENCIA

Respetado Sr. Martín:

Ahora que ya es definitivo su cese como presidente de la Diputación de Palencia, de la que le han echado sus propios correligionarios, por "motivos meteorológicos" al margen de lo que se vote en las próximas elecciones, no podemos por menos que enviarle nuestra carta de despedida que seguramente Vd. no leerá, porque hace mucho que su régimen “mató al mensajero” de Revilla de Pomar.

Estábamos pensando en cuál sería el mejor y más adecuado contenido de esta carta abierta, cuando sus propias palabras han venido a ayudarnos, al leerlas recogidas ampliamente en la entrevista publicada en el diario digital nortedecastilla.es el pasado 15 de este mismo mes.

En dicha entrevista, Vd. afirma que las valoraciones sobre su gestión deben hacerlas los ciudadanos Gran verdad, tan inevitable como inútil, porque a pesar de su acreditada humildad no duda en auto calificar su gestión de positiva, balance personal y subjetivo que no parecen compartir quienes han decidido sustituirle en el sillón presidencial de la entidad provincial, a pesar de que Vd. afirme: “Me voy plenamente satisfecho”.

Entre las mejoras que Vd. Sr. Martín se auto atribuye durante los doce años de su omnipresente mandato, están “[…] el cambio de los pueblos en sus pavimentaciones, acerados, iluminación o en las dotaciones de servicios […]” Y sigue, afirmando textualmente: “En turismo, los ayuntamientos se han ido implicando más en la promoción.”

Con gran auto complacencia, Vd. continua diciendo: Me siento satisfecho en todo, porque hemos hecho muchas cosas, desde tratar de transmitir a los ciudadanos que la Diputación es útil. […] Se han hecho muchas cosas y de todas me siento satisfecho, como en el apoyo al patrimonio histórico, la mejora de las carreteras, la creación de empleo o el apoyo a las industrias alimentarias.”

Pues bien, siguiendo su consejo, valoramos como ciudadanos que es cierto que bajo su mandato (mejor sería hablar de su etapa de servicios), las pavimentaciones y acerados de Revilla de Pomar han mejorado notablemente… pero gracias al esfuerzo y trabajo desinteresado del presidente de la Junta Vecinal y de un grupo de vecinos que han sacrificado su tiempo libre sin retribución alguna y careciendo del menor apoyo de la Diputación por Vd. presidida.

Es cierto que, en Revilla de Pomar, se han puesto algunas nuevas luces callejeras, aunque la calle más transitada, con el único negocio turístico abierto al público, siga sumida en la casi total oscuridad por falta de un pequeño presupuesto muy inferior al invertido en el antiestético enrejado de la Cueva de los Franceses, cuyo coste ha sido superior a los fondos que reciben 170 municipios para planes provinciales.

Si, como Vd. afirma, los ayuntamientos se han ido implicando más en la promoción del turismo… nos preguntamos ¿a qué provincia pertenecerá el ayuntamiento de Pomar de Valdivia de cuyo municipio forma parte Revilla de Pomar? Claro que, si la Sra. Presidenta del Patronato de Turismo, escribió que “la web del ayuntamiento no está para promocionar el turismo”… ¡qué venga Kafka y lo vea!

Es cierto que, durante su presidencia, se ha desarrollado un gran esfuerzo para transmitir lo mucho que han hecho, en un alarde sin parangón de inversión en auto propaganda que quizá lo habría “transmitido” más y mejor si esa inversión se hubiese destinado a hacer en vez de a decir.

Es cierto que se han hecho muchas “grandes” cosas, exhaustivamente divulgadas por su gabinete de prensa, pero… ¿qué ha sido de todas esas “pequeñas” cosas importantísimas que se han quedado sin hacer y que no menciona entre sus "pendientes"?

Y, sobre la creación de empleo en Revilla de Pomar… mejor no hablar. Porque sólo se ha visto aumentada con los empleados temporales de la empresa contratada para atender al público en la Cueva de los Franceses, que ni siquiera son habitantes del minicipio. Por el contrario, los empresarios locales han recibido la misma ayuda que la que obtuvo el cinematográfico pueblo de Villar del Río en la famosa sátira berlanguiana de “Bienvenido, Míster Marshall”, que vio pasar los coches de la "benefactora" comitiva americana tal y como por Revilla de Pomar han pasado fugazmente los coches de su abundante cortejo, Míster Martín.

Así que, lo dicho, adiós Don Enrique Martín. Le deseamos que tenga tanta salud como esperanzas nos deja con su cambio, confiando en que no se confirme el aforismo de: “otro vendrá que bueno te hará”.

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