Uno de los mayores daños que las políticas estatales proteccionistas han provocado a nuestra "teleanestesiada" sociedad es la incapacidad individual y colectiva para actuar ante cualquier situación adversa con iniciativas correctoras. La gran masa social se inmoviliza, dominada por el miedo y la incertidumbre, y espera que los grandes poderes políticos resuelvan los problemas. Esperamos que las soluciones vengan
"de arriba a abajo". Adoptamos posturas reactivas que se limitan mayoritaria y casi únicamente a la queja, la crítica no constructiva y el lamento.
Es justo, legítimo y necesario que exijamos
una gestión competente, eficaz y rápida a aquellos que elegimos como
responsables directos del patrimonio e intereses colectivos. Pero, junto a este derecho, también tenemos la obligación de "arrimar el hombro", tomando iniciativas confluyentes de soluciones proactivas
"desde abajo hacia arriba". Por nuestro propio bien y como referente para los lejanos altos cargos que, por la distancia, sólo tienen una visión borrosa (y a veces confusa o errónea) de las realidades hogareñas y locales cotidianas, mucho más lejanas y remotas respecto al sufrido y, con frecuencia olvidado,
mundo rural.
Y es mucho lo que podemos y debemos hacer, tanto a nivel individual como agrupados en plataformas reivindicativas y a través de nuestros representantes más inmediatos, sean
asociaciones o
administraciones vecinales y municipales, a los que debemos exigir, pero también apoyar, colaborando con propuestas viables para contribuir a su mejor gestión y mayor eficacia.
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| De la unión participativa surgen las ideas |
Constructiva "OPOSICIÓN" ciudadana
Nuestros derechos y obligaciones no se terminan cuando hemos depositado en las urnas el voto para unas elecciones de cualquier alcance, ni siquiera para aquellos que legítimamente deciden abstenerse. De hecho, si la
oposición política tiene la obligación ineludible de ser crítica con el partido gobernante, el pueblo tiene la legitimidad y el deber de ejercer, por todos los medios, de
"oposición" ante todos los políticos en su conjunto, para recordarles en todo momento cuáles son sus deberes y responsabilidades como depositarios de la confianza que en las urnas se les otorgó. Hay que reclamar a los que gobiernan por mayoría que lo hagan de la mejor manera posible, de acuerdo con las prioridades, así como a los que representan la oposición que la ejerzan, con firmeza, cuando los anteriores se desvíen o no elijan los caminos adecuados para alcanzar las metas compartidas.
No hay que esperar a las siguientes elecciones... porque puede ser muy tarde para enmendar algunos errores.
Así pues, no dejemos de estar cerca de la gestión de los políticos más próximos, en la
Junta Vecinal o el
Ayuntamiento, para apoyar su trabajo y aportar propuestas desde la crítica constructiva, como corresponde a cualquier oposición leal y fiel a su responsabilidad. El seguimiento vigilante y cotidiano de su trabajo y decisiones, a través de las
Actas de los Plenos que deberían hacerse públicas en la página web, debe aportarnos la información para expresar acuerdos o divergencias con las expectativas generadas en el prólogo electoral.
Porque, con independencia de las simpatías por personas o afinidades con colores políticos, la realidad es que en la pequeña, pero importantísima, política municipal no hay
políticos profesionales hay ciudadanos, convecinos, que roban una buena parte de su tiempo libre para dedicarlo a la comunidad con la presunta mejor voluntad.
La buena voluntad no equivale a resultados idóneos
Pero no siempre las
buenas intenciones, como las que se publicaron en nuestro
Foro de las Elecciones Municipales 2011, son sinónimo de eficacia y capacidad resolutiva de las prioridades que las circunstancias establecen como ineludibles y, actualmente, como muy urgentes.
Con frecuencia, los ciudadanos que forman parte de los gobiernos municipales carecen de la experiencia y la formación adecuadas para gestionar la
"empresa" que es todo municipio y, por razones presupuestarias o por inercia histórica, no disponen ni recaban la necesaria ayuda especializada, excepto en las cuestiones obligadas por ley. Tampoco parece que, en materia de
definición de objetivos y en la
organización eficaz para aplicar estrategias y métodos para alcanzarlos, sea suficiente la ayuda que brinda la
Diputación Provincial con el SAM (Servicio de Asistencia a Municipios), a juzgar por algunas evidencias.
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| Para hacer diana se precisa preparación y entrenamiento
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Porque para que una empresa y cualquier organización funcione debidamente, se precisa una
estructura de delegación de funciones asignadas en un organigrama compuesto con
diferentes responsables por áreas, para posibilitar el
trabajo en paralelo de cada uno de ellos. Tal y como ocurre en la mayoría de los Ayuntamientos y, por supuesto, en el Consejo de Ministros, por ejemplo, si nos centramos en el ámbito político.
Un embudo y un cuello de botella
La configuración de un
Consistorio con
seis concejalías indefinidas y un alcalde por el que
"tiene que pasar todo", como parece ocurrir en
Pomar de Valdivia, tiene como resultado un efecto
"embudo" que, por mucho líquido (léase trabajo) que entre, sólo puede salir lentamente, al estrecharse el camino. Y, si entra mucho, el embudo se desborda. Además, a la poca rentabilidad obtenida de las
potenciales capacidades individuales, se añade el hecho de que resulta imposible
evaluar la eficacia en el cumplimiento de responsabilidades concretas, por parte de cada concejalía, porque no existe la asignación de objetivos específicos por área para cada una de sus competencias no definidas.
Si al problema expuesto se añade que, por su dimensión,
nuestro Ayuntamiento sólo dispone de la colaboración de su secretario tres días a la semana, al embudo anterior se añade un
"cuello de botella" que, por muy competente que sea, aún hace más lenta la tramitación y resolución de los asuntos municipales, cuando no se quedan inapelablemente relegados a la fecha de caducidad u otras indeseables consecuencias, como es la escasa rentabilización de todas las posibilidades que ofrece
la página web oficial, sobre la que trataremos en otra entrada, atendiendo a la solicitud de ayuda efectuada en noviembre pasado por los concejales
Inma y
César, y firmada por el alcalde.
Una propuesta constructiva
En consecuencia, sugerimos que el
consistorio se reorganice, por áreas de actividad y servicio, priorizando las que son de imperativa necesidad y colocando al frente de cada una de ellas al concejal que se considere más cualificado para asumir tales responsabilidades y llevar al mejor término todas las gestiones derivadas de las mismas.
Aunque estamos seguros de que es mejorable, más con la ayuda del
SAM de la Diputación, una posible definición de dichas áreas y sus contenidos podría ser la que se enumera a continuación, sin detrimento de las comisiones que deban establecerse:
- Presidencia
- Agricultura, Ganadería e Industria
- Fomento de Infraestructuras, Viviendas y Urbanismo
- Servicios Sociales, Trabajo y Repoblación Municipal
- Promoción del Turismo y Desarrollo rural alternativo
- Medio Ambiente, Sostenibilidad y Patrimonio
- Promoción Económica, Captación de recursos y Tesorería
Sean las que sean finalmente, lo importante no es su denominación sino sus contenidos de los que nos parece innecesario explicar su fundamento e importancia para transitar con buen rumbo en los tormentos mares de la crisis que soportamos todos.
Ojalá que nuestro alcalde y ediles no hagan oídos sordos y, de una u otra forma, apliquen esta propuesta, cuya mayor importancia e interés radica en la forma en que las funciones y responsabilidades se ejecuten, con los mejores resultados y en el menor tiempo posible...